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miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Por qué no soy feliz en lo que hago?


Santiago 1:22-25. "Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos. El que solamente oye el mensaje, y no lo practica, es como el hombre que se mira la cara en un espejo: se ve a sí mismo, pero en cuanto da la vuelta se olvida de cómo es. Pero el que no olvida lo que oye, sino que se fija atentamente en la ley perfecta de la libertad, y permanece firme cumpliendo lo que ella manda, será feliz en lo que hace"

Antes, habría que preguntarse ¿de qué sirve decir que somos "espirituales", cuando no perfumamos nuestro propio ambiente de la presencia del Señor? es difícil, ser tan santo y tan perfecto como otros lo esperan... 

Pero, ¿qué es lo qué pide Dios? Nos pide que procuremos ser mejores todos los días. Nos quiere ver felices y ésta felicidad solo es alcanzable por la obediencia a Su Palabra; nos pide que en honor a la verdad, y sin engaños, profesemos que somos creyentes, y lo demostremos con nuestros hechos.

Propongámonos todos los días, volvernos más obedientes a su Palabra, para que obtengamos la promesa que el apóstol nos hace: "ser felices en lo que hacemos". 

La pregunta, suena obvia después de considerarlo, pero, ¿por qué no somos felices en lo que hacemos? (valga la redundancia...)

lunes, 25 de marzo de 2013

¿Es monótona tu vida?


TEXTO. «Yo hago nuevas todas las cosas.» (Ap 21,5)

REFLEXIÓN. Una de las amenazas del ser humano es la monotonía. En todos los espacios de la vida, estamos abocados a vivir de forma "repetitiva" ciertas experiencias: en las relaciones interpersonales, en el trabajo...

Aún también podemos caer en la "monotonía" espiritual. Cuando calificamos nuestra vida interior de esa forma, sabemos que podemos estar atravesando un intenso desierto: parece que no sucediera nada cuando oramos, que los sentimientos no vibran con las experiencias delante de Dios, que la oración se va volviendo un monólogo vacío. 

Sin embargo, el Espíritu Santo, viene en nuestra ayuda, y dinamiza la vida tanto material como espiritual. Nuestro Dios, puede hacer nuevas todas las cosas, y ello lo hace por medio de Su Espíritu que "renueva" la faz de la tierra. 

La vacuna contra la monotonía es, pues, el Espíritu Santo. Cuando te sientas aburrido por tu rutina, clama a Él, y Él te mostrará nuevos caminos, así como lo hizo con Abraham y con Moisés. 

TAREA DEL DÍA. Hoy te invitamos a que escojas algo viejo que no te sirva y que como un signo de dejar el pasado, el hombre viejo que hay en ti, lo tires a la basura. 

OREMOS JUNTOS. Dios Todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza y, con la fuerza de la pasión de tu Hijo, levanta nuestra esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.