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sábado, 27 de junio de 2015

¿Qué ocurre cuando le cantamos a Dios?

Cantar
Salmo 39:2
"Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos y pusieron su confianza en el Señor"
Cantar (2)
Hechos 16:25-26
"…mientras Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los otros presos estaban escuchando…se abrieron todas las puertas y a todos los presos se les soltaron las cadenas"

En mi experiencia durante años como ministro de música, he notado que con la música para Dios ocurre algo especial. Es como si las melodías que cantáramos, y la letra que interpretáramos, llegaran a lugares muy profundos del corazón, que otras músicas y otras melodías no llegan.  Definitivamente, la música espiritual, es en muchos sentidos, distinta.

La Palabra de Dios, una vez más nos sorprende con dos de sus promesas, y responde esa pregunta con la que hemos iniciado: ¿qué ocurre cuando le cantamos a Dios?

En primer lugar, cuando cantamos, las personas que nos rodean se conmueven y ponen su confianza en Dios (Salmo 39,2). Ésta es una promesa concreta para todos aquellos que le cantan a Dios, sean o no ministros de música consagrados: nuestro cántico, tocará corazones que moverán a confiar (a creer) en Dios.  Es un hecho: si la música normalmente genera emociones, ¿qué podremos decir de la música compuesta para el Señor?

En segundo lugar, los cánticos de alabanza a Dios, abren puertas que ninguna otra oración o plegaria, abren (Hechos 16,25-26: te invito a leer todo el capítulo 16, pues es un texto bastante ilustrativo sobre el poder de la alabanza en momentos de dificultad). Las liberaciones espirituales más poderosas que he conocido, las he percibido a través de momentos de oración acompañados de cánticos. 

Te invito a reclamar, estas promesas de Dios relacionados al canto y a su música. Te invito a escuchar diariamente unos minutos de música destinada para el Señor, y por qué, a cantar su música, independiente de qué tan talentoso seas. Así, experimentarás momentos de conmoción espiritual que te estimularán a confiar más en él y que te harán experimentar libertad. Y pronto verás, que se abrirán nuevas puertas y nuevos caminos para ti, y experimentarás la libertad que sólo Él sabe brindar.

domingo, 24 de marzo de 2013

¿ME DEJARÉ AMAR?


TEXTO. "El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos (...) No temeré peligro alguno" (Salmo 23,1-4)

REFLEXIÓN. El éxito o el fracaso del camino espiritual dependen de varios factores. Y uno de ellos es el permitir que sea Jesús quien gobierne nuestro corazón. 

Cuando el corazón humano, sediento de Dios por naturaleza, no se inclina ante el Creador, terminará haciéndolo ante otras cosas (personas o cosas), dándole un carácter de "ídolo" y finalmente se vuelve un esclavo. En el seguimiento de Dios existe una contradicción: a mayor esclavitud y sujeción al Señor, mayor libertad y felicidad. 

Si permitimos que Jesús sea nuestro Pastor, nada más nos hará falta. Recibiremos descanso y alivio de las duras jornadas. No nos conducirá a las aguas tormentosas, que bien conocemos, donde la agitación y el dolor se enseñorean... en Él podemos recibir consuelo y nuevas fuerzas para enfrentar el camino... cuando no sepamos adónde ir, Él mismo nos conducirá por el camino recto, protegidos por su Amor. 

La pregunta es, ¿me dejaré amar por Dios? ¿Quiero que Jesús entre a Reinar en mi existencia?

TAREA DE HOY. Te proponemos repetir varias veces al día: "Reina Jesús en mi corazón". 

OREMOS JUNTOS. Dios Todopoderoso y eterno, que quisiste que nuestro Salvador se anonadase, haciéndose hombre y muriendo en la cruz, para que todos nosotros imitáramos su ejemplo de humildad, concédenos seguir las enseñanzas de su pasión, para que un día participemos en su resurrección gloriosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

ADVIENTO: TIEMPO DE LIBERACIÓN.


El Señor nos dará Su libertad en éste Adviento: 

Todo aquello que está inmerso en la oscuridad, tendrá la oportunidad de ser iluminado por la Luz de Jesús: "El pueblo que andaba en la oscuridad vio una gran luz; una luz ha brillado para los que vivían en tinieblas" (Isaías 9,2). Quizá sea el momento de permitir que esa Luz del Señor ilumine nuestro corazón para que seamos liberados. 

La llegada de Jesús promete ser en grande pues Él mismo nos dará libertad y quebrantará la esclavitud: "Porque tú has deshecho la esclavitud que oprimía al pueblo, la opresión que lo afligía, la tiranía a que estaba sometido" (Isaías 9,4)

Si sientes pesadas cargas sobre tus hombros, será Dios mismo quien las quite. Y si estás sometido bajo un pesado yugo, Él mismo lo abolirá: En ese día se te quitará la carga que han puesto sobre tus espaldas, y será quebrado el yugo que te han puesto en la nuca (Isaías 10,27)

Alégrate: Ya Viene Tu Liberación! Si hay algo que te mantiene esclavo ó cautivo, Espera en el Señor, pues en ésta época, su llegada dará inicio a una nueva era de libertad en nuestras Vidas.