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miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Por qué no soy feliz en lo que hago?


Santiago 1:22-25. "Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos. El que solamente oye el mensaje, y no lo practica, es como el hombre que se mira la cara en un espejo: se ve a sí mismo, pero en cuanto da la vuelta se olvida de cómo es. Pero el que no olvida lo que oye, sino que se fija atentamente en la ley perfecta de la libertad, y permanece firme cumpliendo lo que ella manda, será feliz en lo que hace"

Antes, habría que preguntarse ¿de qué sirve decir que somos "espirituales", cuando no perfumamos nuestro propio ambiente de la presencia del Señor? es difícil, ser tan santo y tan perfecto como otros lo esperan... 

Pero, ¿qué es lo qué pide Dios? Nos pide que procuremos ser mejores todos los días. Nos quiere ver felices y ésta felicidad solo es alcanzable por la obediencia a Su Palabra; nos pide que en honor a la verdad, y sin engaños, profesemos que somos creyentes, y lo demostremos con nuestros hechos.

Propongámonos todos los días, volvernos más obedientes a su Palabra, para que obtengamos la promesa que el apóstol nos hace: "ser felices en lo que hacemos". 

La pregunta, suena obvia después de considerarlo, pero, ¿por qué no somos felices en lo que hacemos? (valga la redundancia...)

martes, 6 de noviembre de 2012

LO QUE MÁS ATRAE LA AYUDA DE DIOS: LA BONDAD DEL CORAZÓN.

En la Palabra de Dios, se trata constantemente lo que significa ser justo ante Sus Ojos. (En otras entradas, quizá más adelante, volveremos a referirnos con más detalle a éste tema). 

El texto que resume ésta idea es una de las expresiones del Sermón de la Montaña, pronunciado por Jesús: "Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios". Tener corazón limpio, es ser sinceros y desinteresados en nuestra relación con Dios y nuestros hermanos. 

Pues bien, muchas de las Promesas del Señor, se basan en ésta condición (la limpieza ó bondad del corazón). Veamos algunas: 


  1. "Al hombre bueno el Señor lo aprueba" Proverbios 12,2: cuando Dios nos aprueba, significa que Él valida nuestras acciones y por tanto las respalda en todo su conjunto.
  2. "…el Señor se compadecerá de sus siervos"  Deuteronomio 32,36. Moisés fue llamado Siervo de Dios: porque era obediente con Él, porque cooperaba con los planes del Señor; porque se movía conforme a la Voluntad del Señor.
  3. "La ayuda de los hombres buenos viene del Señor, que es su refugio en tiempos difíciles" Salmo 36,39. 
Dios puede socorrernos. Pero lo que más atrae la ayuda de Dios es la Bondad y la Limpieza de Corazón. Por ello, éstas promesas traen una exigencia de vuelta. 

Comparte conmigo ésta oración: Señor antes que ayudarme y auxiliarme, limpia mi corazón para hacerme digno de ser favorecido por tu bendición. ¡Dame un nuevo corazón Señor!

viernes, 12 de octubre de 2012

1 JUAN 3,22-23

Amar
1 Juan  3:22-23    
"… nos dará todo lo que pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y su mandamiento es que creamos en su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como él nos mandó"

Algunas personas me han preguntado qué tipo de respuestas da Dios a las oraciones. Algunos incluso, creen que Dios dice "no". He aprendido en mi camino de Fe, que nuestro Padre es el Señor del "Sí". Las tres respuestas que da el Señor son: 1) "Sí"; 2) "Sí, pero en otro tiempo"; 3) "Te tengo algo mejor"...

Las probabilidades que Dios responda SI a nuestra Oración, aumentan cuando obedecemos su Palabra y le agradamos con nuestra Vida. Creo que ese es el Secreto de la Oración. 

Lo más bello de este versículo es que no deja a la imaginación la consabida pregunta "¿qué es obedecer sus mandamientos?" o "¿qué puedo hacer para agradar a Dios?". Obedecer su mandato es Creer en Jesús. No significa solamente pensar que Jesús existe... no es creer en Jesús. Es creerle a Jesús! Creer en Sus Palabras y ponerlas en práctica. Y el mejor campo de práctica del amor es el mundo real: las personas, nuestros amigos y nuestros familiares con sus dificultades, con sus problemas, con sus limitaciones. Porque finalmente, todos somos limitados, carentes, imperfectos...

Dios Siempre dice Sí: no lo olvides.