Mostrando entradas con la etiqueta Si me siento lejos de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Si me siento lejos de Dios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿QUÉ CONSECUENCIAS TRAE BUSCAR A DIOS?


Nunca me canso de repetirlo: lo mejor que podemos hacer en la vida es empeñarnos en buscar al Señor en todo momento y situación. 

Te tengo cuatro consecuencias de la búsqueda (con corazón sincero), de Dios. Y son consecuencias basadas en querer estar con Él, no por lo que hace, sino por lo que Es. 

1) Una vida llena de alegría. La fuente de gozo verdadero, proviene de la búsqueda y hallazgo del Señor: "Pero que todos los que te buscan se llenen de alegría" (Salmo 39:16)

2) Una vida sin decepciones. ¿Puedes imaginarlo? Cuántas decepciones hemos sufrido por poner nuestra confianza desmedida en otros seres humanos (¡aún, otros seres vivos como las mascotas!). La Palabra del Señor nos promete que NUNCA estaremos defraudados y reafirma la posibilidad de una vida llena de gozo: "Los que miran al Señor quedan radiantes de alegría y jamás se verán defraudados" (Salmo 33,5)

3) Una vida SIN CARENCIAS. Ésta es una de las promesas más increíbles. ¿Qué no nos falte nada de lo necesario? Y esto verdad. Lo mencioné antes "cuando uno trabaja para Dios, Dios trabaja para uno". No he conocido a un sólo seguidor de Jesús, que le falte lo necesario... las bendiciones vendrán de los lugares y en las circunstancias más extrañas. Dice Jesús: "…Pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas [las cosas que necesitan]" (Mateo 6,33) 

4) Una vida con la PROTECCIÓN que necesitamos. Cuando confiamos en Dios, estamos en puerto seguro: el siempre nos cuidará y nunca nos abandonará. "…los que te conocen, confían en ti, pues nunca abandonas a quienes te buscan" Salmo 9:10 

¿Quieres una vida feliz, plena, sin decepciones, ni carencias y rodeado por completo de la protección del Señor? ¡Nunca ceses de buscarlo!

Señor: desde por la mañana, hasta el último minuto de mis noches, quiero buscarte. Déjate ver, hazte notar, permiteme escuchar tus palabras. 

jueves, 25 de octubre de 2012

EL AMOR COMPASIVO DE DIOS



Hablar de compasión o misericordia es hablar de la capacidad de poner el corazón en la miseria de otro (misere=necesidad; cordis=corazón).  El término está muy relacionado con la palabra "entrañas": se afectan cuando se siente de manera afectuosa y tierna, compasión o piedad. 

Alguna vez leí a un autor quien decía que a veces la única forma de experimentar compasión genuina, es conociendo la historia de vida de alguien, y así entender el origen de muchos de sus comportamientos. 

Quizá los seres humanos, en algunos momentos, seamos capaces de expulsar la compasión de nuestro corazón... ¡pero Dios nunca lo hará! El es justo y compasivo, es un Dios tierno (Salmo 116,5). Podemos decir como el salmista: "Él es quien me colma de amor y ternura" (Salmo 103,4b).

Cuando nos hacemos amigos y cercanos a Dios, podemos experimentar de forma más palpable su misericordia y su ternura. De esa forma, podemos clamar más vehemente su compasión: "…ten compasión de mí, como haces con los que te aman" (Salmo 119:132).

Hace parte de la definición de Dios que sea tierno, compasivo, paciente y amoroso (Salmo 103,8). Nunca cesa de expresar ese carácter de su personalidad:  "Señor, acuérdate del amor y la ternura que siempre nos has manifestado" (Salmo 24,6)


¿Cómo se manifiesta la compasión de Dios? en que no nos trata como merecemos por nuestros pecados. Que nos tiene paciencia y espera en nosotros; que nunca somos capaces de decepcionarle porque confía en nosotros. En que su capacidad de perdón no tiene límites.

Nuestro Dios no puede más que darnos Su Amor... Nuestro Dios es Ternura...



miércoles, 24 de octubre de 2012

EL AMOR FIEL DE DIOS


"Constantemente contaré que tú eres fiel" (Salmo 88,1). Así canta el salmista evocando la persistencia y la vigencia de la Alianza de Dios con Su Pueblo, a pesar de sus errores y equivocaciones. Apela repetidamente al amor y a la fidelidad del Señor, puestas a todo prueba: "Proclamaré que tu amor es eterno; que tu fidelidad es invariable" (Salmo 88,2)

 Éste es un bello texto que ilustra el Amor Fiel de Dios, un amor inquebrantable a pesar que abandonamos las enseñanzas y las instrucciones de Dios. Que muchas veces, incumplimos nuestras promesas hechas a Él: cuántas veces hemos dicho "Señor, continuaré en tu camino" ó "Señor, continuaré en la comunidad de hermanos que me has regalado" o simplemente "Señor, toda mi vida te serviré".

Lo bello de todo esto (y que no nos sirva a manera de justificación), es que Él nunca nos deja de amar: "No te dejaré de amar...ni faltaré a mi fidelidad hacia ti" (Salmo 88,33).  ¡Y es que los juramentos de Dios, expresan una decisión ETERNA que nada podrá cambiar!

Hablar del Amor de Dios, es decir que Su Amor es Eterno: semejante al de una madre por sus hijos, a la pasión de un hombre por una mujer: una fidelidad sin defecto. El Amor de Dios nunca nos ha abandonado, así las apariencias de la vida nos engañen: ""Sión decía: El Señor me abandonó, mi Dios se olvidó de mí. Pero, acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré. Yo te llevo grabada en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas" (Isaías 49,14-16)... El Señor nos lleva tatuados en sus manos. Si el Amor de una madre es grande, imagina la grandeza del Amor de Dios!

¡Tu Fidelidad Señor es Grande!


martes, 23 de octubre de 2012

EL AMOR DE DIOS: UN AMOR QUE NO CAMBIA

¿Alguna vez has tenido temor que alguien muy cercano deje de amarte? ¿Has estado enfrascado alguna vez en tu vida, en un vínculo que por perjudicial para ti, temías perder?

Solo hay un amor que no cambia de lugar y que no se muda y es el amor de Dios: "Aunque las montañas cambien de lugar y los cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará ni se vendrá abajo mi alianza de paz -lo dice el Señor que se compadece de ti" (Isaías 54,10). ¡Es impensable que Él nos ame tanto, y nosotros no hayamos enloquecido por amor a Él!

Sería imposible vivir sin el Amor del Señor: "El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente" (Juan Pablo II).

No sólo podría cambiar nuestra vida: también podría hacerlo el mundo (de la única manera que las montañas y los cerros sufran alguna transformación, es a través de un cataclismo). Pero el Amor que el Señor tiene por nosotros jamás cambiará: ""Mi amor será constante, y mi alianza...será firme" (Salmo 88,24). 

Hemos temido tantas veces que alguna persona nos deje de querer... pero nadie podrá separarnos del Amor de Dios (Romanos 8,39)

¡Cuán grande es el Amor de Dios!


lunes, 15 de octubre de 2012

SALMO 144,8

Amor eterno, promesa de
Salmo 144:8
"El Señor es tierno y compasivo, es paciente y todo amor"


Éste es uno de los muchos versículos de la Palabra acerca del Amor de Dios por nosotros. Pero no es un amor cualquiera, es un amor cargado de ternura, es un Amor sin medida. Bien decía Sta Teresita "Dios es más tierno que una madre". Nuestro Dios, es cariñoso y amable. Su Amor no es impersonal: ¡Él nos hace sentir su Presencia cada día, con detalles que lo delatan! (basta abrir bien los ojos, con las pequeñas cosas y los detalles que ocurren en el devenir de la existencia).

Pero, otro gran atributo de Dios es su Misericordia. Cuando nos vamos a la relación de ésta palabra con la original hebrea, nos encontramos con que «Rahum», es una derivación de «Rehem», que significa «seno, útero materno». Es increible pensar que Dios nos ama con la ternura de una MADRE.

«Comunícase Dios con tantas veras de amor, que no hay afición de madre que con tanta ternura acaricie a sus hijos, ni amor de hermano, ni amistad de amigo que se le compare. ¡Tan profunda es la dulzura de nuestro Dios! Él se emplea en regalar al alma como la madre en servir y regalar a su hijo, criándole a sus mismos pechos» (S. Juan de la Cruz. «Cántico Espiritual»).

¡Nuestro Dios es Compasivo y Misericordioso! Hemos de procurar aprender más de Él e imitarlo.