domingo, 2 de febrero de 2025

La Mano que Te Levanta: Dios Como Refugio en las Tormentas de la Vida

«Dios me tendió la mano desde lo alto, y con su mano me sacó del mar inmenso» (Salmo 17, 16).

Este versículo del Salmo 17 refleja el poder de Dios como un Salvador y Refugio inquebrantable. En el contexto teológico, el "mar inmenso" simboliza el caos, las pruebas y las dificultades que el creyente enfrenta en el mundo. Los autores de los Salmos a menudo se referían al "mar" como una metáfora de las aguas turbulentas de la vida que parecen sobrepasar nuestras fuerzas. Aquí, el salmista describe cómo Dios extiende Su mano poderosa desde lo alto, rescatando al fiel de esas profundidades, afirmando así Su fidelidad y Su cercanía.

¿Qué nos dice este versículo hoy? Nos recuerda que Dios no es un observador distante; Él se involucra activamente en nuestras vidas. Cuando sentimos que estamos en lo más profundo, sin fuerzas, Dios está ahí, listo para extender Su mano y sacarnos del "mar inmenso" de nuestras preocupaciones. Este versículo nos invita a la esperanza, sabiendo que no importa cuán grandes o intensas sean nuestras tormentas, Dios siempre está presente para brindarnos Su rescate.

Para ilustrarlo, piensa en la historia de un joven pescador que, atrapado en una tormenta en altamar, perdió toda esperanza de regresar a salvo. Las olas eran demasiado fuertes, y el viento lo arrojaba cada vez más lejos de la costa. En medio de su desesperación, vio una luz a lo lejos: era un barco que había salido en su búsqueda. Al alzar la vista y ver esa mano que se extendía para ayudarlo, el joven entendió que no estaba solo y que la ayuda había llegado cuando más la necesitaba. Como el pescador, nosotros también necesitamos esa mano que nos rescate en nuestros momentos de oscuridad y desesperanza.

Hoy, si sientes que el mar inmenso te sobrepasa, no dudes en pedir ayuda y abrir tu corazón. Dios está ahí, esperando tenderte Su mano. Confía en que Él te sacará de las profundidades y te llevará a un lugar seguro. Que esta promesa sea tu refugio y que encuentres paz al saber que, en los momentos más difíciles, Dios es quien te levanta. 

domingo, 19 de enero de 2025

Recibir al Otro es Recibir a Dios: La Esencia de la Hospitalidad Divina

 «El que los recibe a ustedes [mis discípulos, mis amigos], me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió [Dios]» (Mateo 10, 40).

En este versículo de Mateo, Jesús habla directamente a sus discípulos, explicándoles una verdad esencial: cuando alguien los recibe y acoge, en realidad, está acogiéndolo, y, a través de él, al Padre que lo envió. Esta enseñanza es mucho más que un mensaje de cortesía o una invitación a la hospitalidad. Jesús revela un principio espiritual profundo: recibir al otro, especialmente al que viene en Su nombre, es un acto de comunión con Dios.

Hoy, esta enseñanza de Jesús sigue viva. Nos recuerda que cada persona que encontramos en el camino lleva algo de Dios. En cada rostro, cada historia y cada necesidad, está presente una oportunidad de servir a Cristo mismo. Este versículo nos invita a ver al otro con una mirada de amor y respeto, sin importar quién sea. Así, recibir a alguien en nuestra vida, con un corazón abierto y una disposición genuina, es una manera de honrar y recibir a Dios.

Para ilustrarlo, te cuento una historia. Un anciano misionero que vivía en una aldea solitaria recibía siempre a los viajeros que pasaban, ofreciéndoles comida y refugio. Un día, una familia llegó a su puerta buscando ayuda. El anciano no solo les dio albergue, sino que los trató como a sus propios hijos. Años después, uno de esos niños regresó, ya convertido en un hombre de bien, y le dijo: "Nunca olvidaré cómo me recibiste sin preguntar quién era. Ese día, para mí, tú fuiste como un ángel". Al final, el anciano entendió que, en su pequeño acto de acogida, Dios se había hecho presente.

Cada día, tú y yo tenemos la oportunidad de ser ese anciano. Hoy, recibe a alguien en tu vida con un corazón abierto, sin juzgar ni esperar nada a cambio. Quizás en esa simple bienvenida, estés recibiendo mucho más de lo que imaginas: estés recibiendo a Dios mismo.

Julián Humberto Ramírez Urrea

sábado, 11 de enero de 2025

Dios no te abandona

 «… salvará al pobre que suplica y al necesitado que no tiene quien lo ayude» (Salmo 71, 13)


Este versículo del Salmo 71 es un recordatorio de la fidelidad de Dios hacia los más vulnerables. En el contexto teológico, el salmista describe a Dios como el protector y salvador de aquellos que no tienen otro recurso. En la antigüedad, los pobres y desamparados no solo carecían de posesiones materiales, sino que también estaban privados de apoyo social y de defensa en la comunidad. En un mundo que fácilmente dejaba atrás a los más frágiles, el mensaje de este Salmo es revolucionario: Dios no es indiferente, Él escucha sus súplicas y se convierte en su ayuda.

Hoy, este versículo nos habla directamente, recordándonos que Dios sigue atento a cada corazón que sufre, a cada alma que clama en su soledad. Él es un Dios que no abandona, especialmente a los que no tienen quien los ayude. Nos invita a confiar en Su promesa de auxilio, entendiendo que, en medio de nuestras dificultades, tenemos una mano amiga y un refugio seguro en Él. Es una llamada a la esperanza en que Su amor nos sostiene, incluso cuando sentimos que hemos perdido el apoyo humano.

Para ilustrarlo, recuerda la historia de un anciano que vivía solo en una aldea lejana. Este hombre, al que pocos conocían, sobrevivía con lo poco que tenía. Un día, en medio de una fuerte tormenta, la única vía que conectaba su casa con el pueblo fue bloqueada. El anciano, sin medios para comunicarse y sin alguien a quien acudir, pensó que ese era su fin. Pero, inesperadamente, una pareja de desconocidos que pasaba por la zona lo vio desde lejos y acudió en su auxilio, trayendo comida y ayudándolo a despejar el camino. Para el anciano, fue un milagro; sintió que Dios había enviado ayuda cuando no había nadie más.

Hoy, tú también puedes ser la mano de Dios para alguien que lo necesite. Cuando veas a alguien en necesidad, acércate con una actitud de ayuda y generosidad, porque quizás en ese acto sencillo estés cumpliendo la promesa divina de ayuda y sostén. Y si eres tú quien se encuentra necesitado, no pierdas la esperanza: Dios no olvida a los suyos, y Su auxilio puede venir de maneras inesperadas.

sábado, 1 de abril de 2017

Cuando el futuro se torna incierto...

“¡Despierta! ¡Ven a mi encuentro y mira! … En ti estaré protegido, Dios mío, pues tú eres mi fortaleza y protección. El Dios que me ama vendrá a mi encuentro… tú has sido mi protección, mi refugio en momentos de angustia...A ti cantaré himnos, Dios mío, pues tú eres mi fortaleza y protección; ¡tú eres el Dios que me ama!” (Salmo 59. Versículos 4,9,10,16 y 17).

Quizá hoy sea uno de esos días en que las noticias no ofrece consuelo. Tampoco ese viejo libro que está en tu mesa de noche aporta tranquilidad. La última conversación con uno de tus mejores amigos tampoco mejoró las cosas.

Fue otro día de quejas, de lamentos… quizá.

Es cierto: hay momentos que quisiéramos decir como el salmista: "¡despierta Señor, ven pronto a rescatarme!", porque nos sentimos tan frágiles, tan débiles, tan expuestos a distintos peligros.

Sin duda, los momentos de inseguridad e incertidumbre, se nos vuelven una constante a lo largo de los días. Es por eso que el mensaje es muy claro: sólo en Dios encontramos nuestra protección, pues Él es nuestra fortaleza. Dios nos ama y por eso viene a nuestro encuentro.

Cuando a lo largo de nuestras vidas recordamos los momentos de angustia y tribulación podemos notar con claridad cómo Dios ha sido nuestro refugio porque es nuestra fortaleza y protección.


No importa cuán complicado sea el camino que estás recorriendo o qué tantas preocupaciones tengas en mente. Aunque el futuro se muestre como algo incierto, recuerda: el Dios que nos ama, nos fortalece y nos protege.

domingo, 27 de marzo de 2016

¿Por qué confiar en Dios? (2)


Salmo 117:7                  
"El Señor está conmigo; él me ayuda"
Isaías 43:1b
"No temas, que yo te he libertado; yo te llamé por tu nombre, tú eres mío"
Isaías 43:2
"Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás; si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás, las llamas no arderán en ti"
Isaías 43:5
"No tengas miedo, pues estoy contigo"
Salmo 113b:9
"Confíen en el Señor! Él nos ayuda y nos protege"

En las crisis de fe, podemos preguntarnos, ¿por qué habría de confiar en Dios?; a menudo nos confunden nuestras decepciones de las personas y las instituciones y buscamos responsabilizar a Dios... 

Lo cierto es que Dios nunca defrauda. Pueden defraudarnos nuestros seres queridos, las organizaciones e instituciones en que hemos confiado, nuestros propios amigos... pero Él, es el amigo que nunca falla. 

No solo Dios está con nosotros, sino que también nos ayuda. Su mano siempre está presente, aún en los momentos de dificultad. A veces esto es difícil de ver, pero cuando repasamos los momentos dolorosos de nuestra historia, podemos constatar la presencia decisiva de nuestro Padre. 

Confiamos en Dios, porque nos ha liberado y nos tuvo en cuenta, porque nos llama por nuestro nombre y somos sus hijos. Confiamos en Dios porque está presente en cada desafío y en cada oportunidad de la vida... nos acompaña en los momentos de lágrimas, sudor y sangre que tiene nuestra pequeña existencia. 

Hoy, estas promesas de Dios nos invitan a no tener miedo y a confiar... confiar porque es Dios que ayuda y protege; no es Señor de señores solo porque sea Dios, sino porque Ayuda y Protege a todo el que en el confía. ¡Su confiabilidad va de la mano de la acción!

domingo, 7 de febrero de 2016

¡Reclama las Promesas de Dios! (libro del Génesis)

Promesa de Cuidado y Solicitud de Dios para con nosotros:
Génesis 28:15. "Yo estoy contigo; voy a cuidarte por dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No voy a abandonarte sin cumplir lo que te he prometido".

Una vez más, el Señor en el libro del Génesis nos aclara su presencia. Es fácil perder de perspectiva Su ayuda y Su solicitud cuando estamos cansados, enfermos, ocupados o preocupados; sin embargo, contribuiría mucho a nuestra paz y serenidad recordar estas palabritas: "Dios está conmigo, Dios me cuida". Nuestros intereses, son Sus intereses y nuestras inquietudes son Sus inquietudes.

Promesa de la Venida de Jesús:
Génesis 3:15. "Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón" (“La tradición cristiana ha visto en esta mención de la descendencia de la mujer una velada referencia al Mesías en su lucha contra Satanás y en su victoria final sobre las fuerzas del mal” - nota de estudio Dios Habla Hoy")

En este texto los Padres de la Iglesia, tradicionalmente han visto una alusión directa al papel de María y la llegada de Jesús. Es bonito pensar que la idea de Dios en su proyecto de salvación, al enviarnos a su hijo Jesús, no fue una ocurrencia. El Señor había contemplado enviar a Su Hijo, mucho tiempo antes de su llegada. De ahí que podríamos extraer también el tema del "tiempo de Dios": Dios actúa en su tiempo, porque "el camino de Dios es perfecto".

Promesa al Pueblo de Dios:
Génesis 12:2. "Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros"

En otro pasaje de este blog habíamos meditado este texto. Lo retomamos, para hacer énfasis en la primera parte del versículo: los descendientes de Abraham (que somos todos), formamos una gran nación que es el Pueblo de Dios. Hacemos parte del Pueblo de Dios, una nación "santa y consagrada". Hacemos parte de los elegidos por Dios, para hacer las necesarias transformaciones que Él y nosotros queremos.

***
¿Cuál de las promesas anteriores quieres reclamar hoy?

domingo, 3 de enero de 2016

¿Te sientes solo? (2)

Quizá pueda interesarte también: ¿Te sientes solo?

¿Quién no se ha sentido solo? es muy común que en distintas ocasiones, aunque estemos acompañados y rodeados por muchas personas, nos sentimos solos.

Cuando vemos frustrados nuestros proyectos, cuando tomamos en la vida algunas decisiones, cuando por razón de actuar con rectitud sentimos la soledad, nos preguntamos si estamos tomando el camino correcto.

En la Palabra de Dios, el costo de las decisiones y de la fidelidad fue la soledad. Por supuesto, no hemos sido hechos por Dios para estar solos. Pero, hay momentos en que nos podemos sentir así. Sin embargo, el Señor nos promete:

Génesis 26,3: "Yo estaré contigo y te bendeciré"
Génesis 28,15: "Yo estoy contigo; voy a cuidarte por dondequiera que vayas (...) No voy a abandonarte sin cumplir lo que te he prometido"
Génesis 31,3: "Yo te acompañaré"

Dice la nota que acompaña al primer versículo que mostramos, en la versión de estudio "Dios Habla Hoy" (p 56): "En la historia de Isaac, Jacob y José se destaca, junto al tema de la bendición, la promesa de asistencia divina". De esta forma, es reiterativa la promesa de Dios de estar con nosotros, bendecirnos, cuidarnos y acompañarnos, a lo largo del libro del Génesis (y de otros textos de la Biblia),

Cuando te sientas solo, recuerda: "Dios está conmigo, me bendice, me cuida y me acompaña".

Ora con este Himno de la Liturgia de las Horas, que puede ayudarte a meditar en esta promesa:

Hoy que sé que mi vida es un desierto

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón.

domingo, 6 de diciembre de 2015

¡Dios te promete ser fuente de bendición para otros!

Cuando iniciamos la búsqueda de las promesas de Dios en el libro del Génesis, no deja de llamar la atención que un conjunto de ellas permanece de manera constante a lo largo del libro. Esas afirmaciones de Dios acerca del futuro, son pronunciadas sobre los Patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob). Veamos: 

A Abraham: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar. Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo.» (Génesis 12:1-3)

Génesis 15:5 "Entonces el Señor [le dijo a Abram]: —Mira bien el cielo, y cuenta las estrellas, si es que puedes contarlas. Pues bien, así será el número de tus descendientes"

Génesis 17:4-6 "Ésta es la alianza que hago contigo: Tú serás el padre de muchas naciones, y ya no vas a llamarte Abram. Desde ahora te llamarás Abraham, porque te voy a hacer padre de muchas naciones. Haré que tus descendientes sean muy numerosos; de ti saldrán reyes y naciones"

Génesis 18:18. "(...) el Señor pensó: «Debo decirle a Abraham lo que voy a hacer [en Sodoma y Gomorra], ya que él va a ser el padre de una nación grande y fuerte. Le he prometido bendecir por medio de él a todas las naciones del mundo"

Génesis 22:17-18 "te bendeciré mucho. Haré que tu descendencia sea tan numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar. Además, ellos siempre vencerán a sus enemigos, y todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de ellos, porque me has obedecido"

A Isaac: Génesis 26:4.24 "Haré que tus descendientes sean tantos como las estrellas del cielo, y les daré todas estas tierras. Además, todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de tus descendientes (...) el Señor se le apareció y le dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham.

No tengas miedo; yo estoy contigo. Por causa de mi siervo Abraham te bendeciré y aumentaré mucho tu descendencia."

A Jacob: Génesis 28:13-15. "Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tus descendientes les daré la tierra en donde estás acostado. Ellos llegarán a ser tantos como el polvo de la tierra, y se extenderán al norte y al sur, al este y al oeste, y todas las familias del mundo serán bendecidas por medio de ti y de tus descendientes. Yo estoy contigo; voy a cuidarte por dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No voy a abandonarte sin cumplir lo que te he prometido"

Génesis 35:11 "Yo soy el Dios todopoderoso; ten muchos hijos y descendientes. De ti saldrá una nación y muchos pueblos, y entre tus descendientes habrá reyes. La tierra que les di a Abraham y a Isaac, también te la doy a ti, y después de ti se la daré a tus descendientes"

***
No es casualidad que estas Promesas aparezcan duplicadas. Aunque los biblistas afirman que ello es debido a las distintas corrientes y escuelas literarias que posaron su mano sobre las escrituras, y que quisieron establecer las promesas como una forma de conexión entre los Patriarcas, podemos ver el asunto de una forma distinta. Cuando una o unas palabras se repiten tanto, es porque Dios está especialmente comprometido con aquello que prometió. 

La palabra más común y frecuente es "bendición". Ibáñez, en su libro "Para comprender el Génesis", afirma: "La bendición afecta no sólo a Abraham, sino a aquellos que tomen posición ante Abraham (...) La bendición consiste sobretodo en el florecimiento de la vida, en la fecundidad (...) La promesa de descendencia es fundamental en las bendiciones a los patriarcas" (Ibañez Arana, 1999)

Eso quiere decir que nosotros también somos Patriarcas. Somos hijos de una promesa! Y por ello es que podemos apropiarnos de lo afirmado por Dios: a) Promesa de Descendencia: puede ser material (hijos) o incluso espiritual (aquellas personas que no pueden tener hijos, podrían tener a su alrededor otras personas que son como hijos o "ahijados")
b) El Señor está con nosotros TODO EL TIEMPO y POR DONDEQUIERA QUE VAYAMOS
c) Promesa de Fidelidad: El Señor cumplirá lo prometido. 
d) Promesa de Ser Bendición para Otros: por medio nuestro, muchas personas recibirán la Gracia de Dios y Su Bendición. 

Reclamemos hoy estas promesas! No olvidemos que toda promesa hecha por Dios a los Patriarcas, es promesa formulada también para nosotros. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Dios promete abundancia, ayuda y bendición en el libro del Génesis.

Hola: continuando el estudio de las promesas contenidas en la Palabra de Dios, encontramos estos bellos textos, en los que encontramos compromisos del Señor con nosotros. 

Aunque usualmente damos por sentado que muchos de los mensajes contenidos en la Biblia tratan sobre personajes históricos y sus "anécdotas", lo realmente cierto es que todas las promesas que Dios hizo en el pasado, hacen parte de aquello que nos promete para nuestro futuro, pues Él es el Señor del Tiempo y el Dueño de la Historia. 

Otro aspecto interesante, es que tradicionalmente concebimos al Dios del Antiguo Testamento, como un Ser castigador, como si Él "hubiera cambiado". Digamos de una vez que el rostro de Dios, contenido a lo largo de la Palabra de Dios no es el que cambia: son los seres humanos, que tienen una experiencia de Él, quienes nos vamos transformando y cada vez entendemos mejor su verdadero carácter.  

Te invito pues a orar con estos lindos pasajes y a apropiarte de las Promesas de Dios para Tu Vida. El Antiguo Testamento también está repleto de textos esperanzadores!

Dios promete abundancia
Génesis 13:15-16 "Yo te daré toda la tierra que ves, y para siempre será tuya y de tus descendientes.  Yo haré que ellos sean tantos como el polvo de la tierra. Así como no es posible contar los granitos de polvo, tampoco será posible contar tus descendientes"

Dios hará una Alianza Contigo
Génesis 17:2.7-8 "Yo haré una alianza contigo: haré que tengas muchísimos descendientes (...) La alianza que hago contigo, y que haré con todos tus descendientes en el futuro, es que yo seré siempre tu Dios y el Dios de ellos" 

Dios te ayudará
Génesis 50:24-25" (...)Dios vendrá a ayudarlos (...) En verdad, Dios vendrá a ayudarlos" (últimas palabras del patriarca José a sus hermanos, antes de morir en Egipto)


Dios te Bendecirá
Génesis 12:2"Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros" (promesa hecha a Abraham, a ti y a mí!)

Génesis 26:3-4 "Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tus descendientes les voy a dar todas estas tierras. Así cumpliré la promesa que le hice a tu padre Abraham. Haré que tus descendientes sean tantos como las estrellas del cielo, y les daré todas estas tierras. Además, todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de tus descendientes" (a Isaac)

Génesis 28:13-15 "Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tus descendientes les daré la tierra en donde estás acostado. Ellos llegarán a ser tantos como el polvo de la tierra, y se extenderán al norte y al sur, al este y al oeste, y todas las familias del mundo serán bendecidas por medio de ti y de tus descendientes. Yo estoy contigo; voy a cuidarte por dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No voy a abandonarte sin cumplir lo que te he prometido" (a Jacob)

miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Por qué confiar en Dios?

1. Porque Él se inclina para escuchar nuestros gritos. Porque es el único capaz de librarnos de la muerte, de hundirnos en el pantano. Porque él puede poner nuestros pies sobre roca y dar firmeza nuestros pasos (Salmo 39,1)

2. Nunca permitirá que seamos avergonzados (Salmo 24,3)

3. Es el único capaz de salvarnos. Y esa salvación no es solamente en la otra vida, sino en el aquí y el ahora. Salvación significa, tener un motivo y un propósito para vivir (Daniel 13,60)

4. Porque su presencia nos protege (Salmo 17,30b)

5. Él nos puede liberar, y siempre que pidamos su ayuda, nos dará libertad de toda esclavitud. Es "el amigo que nunca falla" (Salmo 22,4-5)

Dile hoy al Señor, ¿a quién iré si sólo tú tienes palabras de vida?

Ora con esta canción!

sábado, 25 de julio de 2015

Las Diez Características de la Esperanza

Les quiero compartir esta enseñanza que he ofrecido en el Centro de Formación Católico Tierra Nueva, el viernes 24 de julio de 2015...

A)  Sabemos que hasta ahora la creación entera se queja y sufre como una mujer con dolores de parto. 23 Y no sólo ella sufre, sino también nosotros, que ya tenemos el Espíritu como anticipo de lo que vamos a recibir. Sufrimos profundamente, esperando el momento de ser adoptados como hijos de Dios, con lo cual serán liberados nuestros cuerpos. 24 Con esa esperanza hemos sido salvados. Sólo que esperar lo que ya se está viendo no es esperanza, pues, ¿quién espera lo que ya está viendo? 25 Pero si lo que esperamos es algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo sufriendo con firmeza (Romanos 8,22-25)

1.   La esperanza es futuro. La sociedad actual no es nuestro ideal; pertenecemos a una sociedad nueva, hacia la cual estamos en camino. El futuro está ligado a el Señor. Si este futuro es cierto, nuestro presente será llevadero.

2.   La esperanza es sentido. Podemos aceptar la adversidad, si ésta lleva hacia una meta lo suficientemente grande que justifique el esfuerzo

3.   La esperanza es salvación. redime porque me hace sentirme hijo de Dios, no un esclavo.

4.   La esperanza es Dios en la historia. Hay un Dios, fuente de orden, que es quien ejerce su poder, movilizando las cosas.

5.   La esperanza es estilo de vida. Quien tiene esperanza vive de una manera nueva. 


B)   “Recuerden que en otro tiempo estaban sin Cristo, separados de la nación de Israel, y no tenían parte en las alianzas ni en la promesa de Dios. Vivían en este mundo, sin Dios y sin esperanza” (Efesios 2,12)

6.   Esperanza es conocer a Cristo: Él define al hombre, y sabe qué debe hacer el hombre para ser feliz. Saber que es el verdadero Maestro, nos da esperanza. 

C)  El Señor es mi pastor; nada me falta. 2 En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, 3 me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre. 4 Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza (Salmo 22:1-4)

7.   Esperanza es tener a Cristo como Pastor. “El verdadero pastor es Aquel que conoce también el camino que pasa por el valle de la muerte; Aquel que incluso por el camino de la última soledad, en el que nadie me puede acompañar, va conmigo guiándome para atravesarlo: Él mismo ha recorrido este camino, ha bajado al reino de la muerte, la ha vencido, y ha vuelto para acompañarnos ahora y darnos la certeza de que, con Él, se encuentra siempre un paso abierto. Saber que existe Aquel que me acompaña incluso en la muerte y que con su « vara y su cayado me sosiega », de modo que « nada temo » (cf. Sal 22,4), era la nueva « esperanza » que brotaba en la vida de los creyentes” (Spe Salvi, 6)

D)  Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos (Hebreos 11,1)

8.   Esperanza es tener Fe: la fe es semilla que anticipa la realidad futura y por tanto, ella misma nos da certeza. Por eso es una prueba. 

E)   Pero recuerden ustedes los tiempos pasados, cuando acababan ustedes de recibir la luz y soportaron con fortaleza los sufrimientos de una gran lucha.33 Algunos de ustedes fueron insultados y maltratados públicamente, y otros se unieron en el sufrimiento con los que fueron tratados así. 34 Ustedes tuvieron compasión de los que estaban en la cárcel, y hasta con alegría se dejaron quitar lo que poseían, sabiendo que en el cielo tienen algo que es mucho mejor y que permanece para siempre. 35 No pierdan, pues, su confianza, porque ella les traerá una gran recompensa (Hebreos 10,32-35)

9.   Esperanza es ser libres. La fe se constituye en una base espiritual, que hace que ya no pongamos nuestra confianza y nuestra base en las cosas materiales, relativizándolas. Con la fe, nos volvemos libres frente a lo material.


10.               Esperanza es recompensa

domingo, 12 de julio de 2015

¿Te sientes solo?

Compañía de Dios, Promesa (2)
Mateo 28:20
"Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo"
Compañía de Dios, promesa de
2 Samuel 7:9
"...te he acompañado por dondequiera que has ido"
Compañía de Dios, promesa de (3)
Oseas 6:3
"Esforcémonos por conocer al Señor. El Señor vendrá a nosotros, tan cierto como que sale el sol, tan cierto como que la lluvia riega la tierra en otoño y primavera"
Compañía de Dios, promesa de (4)
Salmo 93:14
"El Señor no abandonará a su pueblo, ni dejará solos a los suyos"
Compañía de Dios, promesa de (5)
Sofonías 3:15b
"…el Señor, el Rey de Israel, está en medio de ti: ya no tendrás que temer mal alguno"
Compañía de Dios, promesa de (6)
Salmo 124:2
"…el Señor rodea a su pueblo ahora y siempre"
Compañía de Dios, promesa de (7)
Zacarías 2:14
"Canten de alegría habitantes de Jerusalén, porque yo vengo a vivir entre ustedes"
Compañía de Dios, promesa de (9)
Isaías 12:6
"…el Dios Santo de Israel está en medio de ustedes con toda su grandeza"
Compañía de Dios, promesa de (10)
Josué 1:9
“yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”

En este día, quise preparar toda una "ráfaga" de lo que yo llamo, las promesas acerca de la compañía de Dios.

Lo primero es que Dios vive entre nosotros. Y ello es tan cierto, que el corazón estalla en alegría y en cántico. Saber que Dios, no vive en las estrellas o en el firmamento únicamente, sino que entre nosotros o mejor, dentro de nosotros.

En ocasiones, no nos damos cuenta, no nos percatamos de su presencia. Pero eso solamente ocurre, porque no prestamos suficiente atención. Hay que conocer muy bien a Dios para poderle ver! Y su presencia será tan cierta como como tan evidente es el sol y la lluvia. Porque también la naturaleza nos habla de su presencia.

Pero, lo mejor de todo es la constante que es su presencia. Él está permanentemente, está todos los días. Porque Dios, como decía aquella Santa "no se muda". No es como la presencia de ciertas personas en nuestra vida, que es una presencia intermitente, ligada sólo algunos acontecimientos de la vida. Porque viene cierto, que existen amigos para toda clase de situaciones... Pero Dios, es el amigo entrañable, es el amigo para todo tipo de situaciones, en todo tipo de emociones.

Y no sólo nos acompaña todos los días, sino que está donde quiera que vamos. Qué clase de persona está con nosotros donde quiera que vamos? Mantener el contacto en la lejanía, es difícil. Cuando un amigo, o un pariente se van a vivir a otra ciudad, o incluso a otro barrio, perdemos contacto Y es más difícil a veces, sostener la calidad en la relación. Pero con Dios, no debemos tener las distancias, porque el recorre la distancia que sea necesaria para acompañarte, incluso hasta el último minuto de tu existencia.

Cuando te sientas solo, recuerda: Dios siempre está contigo.
Ora con esta canción

sábado, 27 de junio de 2015

¿Qué ocurre cuando le cantamos a Dios?

Cantar
Salmo 39:2
"Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos y pusieron su confianza en el Señor"
Cantar (2)
Hechos 16:25-26
"…mientras Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los otros presos estaban escuchando…se abrieron todas las puertas y a todos los presos se les soltaron las cadenas"

En mi experiencia durante años como ministro de música, he notado que con la música para Dios ocurre algo especial. Es como si las melodías que cantáramos, y la letra que interpretáramos, llegaran a lugares muy profundos del corazón, que otras músicas y otras melodías no llegan.  Definitivamente, la música espiritual, es en muchos sentidos, distinta.

La Palabra de Dios, una vez más nos sorprende con dos de sus promesas, y responde esa pregunta con la que hemos iniciado: ¿qué ocurre cuando le cantamos a Dios?

En primer lugar, cuando cantamos, las personas que nos rodean se conmueven y ponen su confianza en Dios (Salmo 39,2). Ésta es una promesa concreta para todos aquellos que le cantan a Dios, sean o no ministros de música consagrados: nuestro cántico, tocará corazones que moverán a confiar (a creer) en Dios.  Es un hecho: si la música normalmente genera emociones, ¿qué podremos decir de la música compuesta para el Señor?

En segundo lugar, los cánticos de alabanza a Dios, abren puertas que ninguna otra oración o plegaria, abren (Hechos 16,25-26: te invito a leer todo el capítulo 16, pues es un texto bastante ilustrativo sobre el poder de la alabanza en momentos de dificultad). Las liberaciones espirituales más poderosas que he conocido, las he percibido a través de momentos de oración acompañados de cánticos. 

Te invito a reclamar, estas promesas de Dios relacionados al canto y a su música. Te invito a escuchar diariamente unos minutos de música destinada para el Señor, y por qué, a cantar su música, independiente de qué tan talentoso seas. Así, experimentarás momentos de conmoción espiritual que te estimularán a confiar más en él y que te harán experimentar libertad. Y pronto verás, que se abrirán nuevas puertas y nuevos caminos para ti, y experimentarás la libertad que sólo Él sabe brindar.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La lealtad de Dios

Texto: "8 Porque el Señor ama la justicia, y odia el robo y el crimen. Él les dará fielmente su recompensa y hará con ellos una alianza eterna. 9 Sus  descendientes serán famosos entre las naciones; todos los que los vean reconocerán que son un pueblo que el Señor ha bendecido" (Isaías 61,8-9)
 
Reflexión. Hubo un gran maremoto en Japón en el año 2011; todo era destrucción y caos. Se escuchaban por doquier, gritos de dolor y de angustia. Pero no solo sufrían seres humanos: también algunos animales experimentaban en carne propia, tal desastre natural.

Y fue así, como un camarógrafo registró a un perro herido e inmóvil, protegido por otro perro sano (mira aquí el video antes de seguir adelante en esta reflexión).

***

Estas promesas de Isaías, nos traen el recuerdo de un Dios leal que nunca nos abandona. Es una promesa para un pueblo desalentado y esclavizado. Recordemos que el texto de Isaías 61 (cuyos apartes reflexionamos en otra ocasión), tiene como objetivo alentar y consolar al Pueblo de Dios.
 
Por más que nosotros como Pueblo de Dios, rompamos continuamente nuestras promesas y compromisos, el Señor dará fielmente (a pesar de nosotros mismos) sus recompensas. La alianza de Salvación que ha hecho con nosotros, nunca se romperá... seremos un Pueblo reconocido por las bendiciones que Dios nos ha dado.... podrán venir tempestades, tsunamis y terremotos, pero nunca Dios dejará de cumplir sus promesas!

Tarea: y tú, ¿eres leal con Dios? Dios ha sido fiel (ora con ésta canción!)

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Cuál es la mayor promesa de Dios para nosotros?

Texto: "El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias a los pobres, a aliviar a los afligidos, a anunciar libertad a los presos, libertad a los que están en la cárcel; 2 a anunciar el año favorable del Señor, el día en que nuestro Dios nos vengará de nuestros enemigos. Me ha enviado a consolar a todos los tristes, 3 a dar a los afligidos de Sión una corona en vez de ceniza, perfume de alegría en vez de llanto, cantos de alabanza en vez de desesperación. Los llamarán «robles victoriosos», plantados por el Señor para mostrar su gloria. 4 Se reconstruirán las viejas ruinas, se levantarán los edificios destruidos hace mucho, y se repararán las ciudades en ruinas. 5 Los extranjeros se pondrán a cuidar los rebaños, los campos y los viñedos de ustedes" (Isaías 61,1-5)

Reflexión: No sé ustedes, pero este es uno de los textos de la Palabra de Dios que más me gusta. Es un texto lleno que te llena de esperanza. ¡Tenemos a Jesús! tenemos al Hijo de Dios, enviado para nosotros. Enviado para darnos Buenas Noticias, para consolarnos en nuestra aflicción, para liberarnos de nuestra esclavitud. Nuestra tristeza, no será definitiva. Tenemos a Jesús, aquel que nos convierte en robles victoriosos, aquel que reconstruye las ruinas de nuestro ser, aquel que nos edifica, y da nueva vida a los proyectos y sueños rotos en mil pedazos. La mayor promesa de Dios para nosotros es Jesús.

Tarea: Así como Jesús fue enviado a cumplir todas las tareas descritas en el texto bíblico, hoy te invito a consolar a una persona triste o afligida. Ora por aquellas personas que han perdido su libertad no solamente física sino espiritual.

jueves, 20 de noviembre de 2014

¿Y si tengo miedo por el futuro de mi comunidad?

Nuevo Pueblo de Dios (14)
Jeremías 31:10
"El Señor…reunirá y cuidará a su pueblo, como cuida el pastor a sus ovejas (...) 

Reflexión: siempre me he preguntado, (como seguramente tú lo has hecho), cómo será posible que Dios cumpla estas maravillosas e inquietantes promesas. A menudo, la obra de Dios nos reta a dar saltos de fe increíbles... ¿cómo puede ser posible, que el Señor reúna y cuide a su pueblo?

Primero, tendríamos que definir qué es pueblo de Dios. Una de las tantas definiciones de pueblo de Dios, es aquel grupo de seres humanos que obedecen y escuchan su palabra, viviendo en comunidad. Esta promesa entonces, se dirige a ese Pueblo que esperan en el Señor. Ese Pueblo será reunido y cuidado con especial solicitud.

Tú y yo, que pertenecemos a la comunidad cristiana, que vemos divisiones y en ocasiones peligros y amenazas , hemos de reclamar esta promesa: ¡Señor, reúne y cuida a nuestro pueblo, cuida nuestra comunidad, sé tu el Pastor de nosotros, tus ovejas!

Cuando sintamos temor por el futuro de nuestra comunidad, reclamemos ésta promesa de Jeremías.

Tarea: te invito a orar hoy por tu comunidad, por el grupo de hermanos con el que te reúnes a orar y a compartir la Palabra de Dios. Y en la oración, reclama al Señor la promesa de Jeremías 31,10

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Por qué no soy feliz en lo que hago?


Santiago 1:22-25. "Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos. El que solamente oye el mensaje, y no lo practica, es como el hombre que se mira la cara en un espejo: se ve a sí mismo, pero en cuanto da la vuelta se olvida de cómo es. Pero el que no olvida lo que oye, sino que se fija atentamente en la ley perfecta de la libertad, y permanece firme cumpliendo lo que ella manda, será feliz en lo que hace"

Antes, habría que preguntarse ¿de qué sirve decir que somos "espirituales", cuando no perfumamos nuestro propio ambiente de la presencia del Señor? es difícil, ser tan santo y tan perfecto como otros lo esperan... 

Pero, ¿qué es lo qué pide Dios? Nos pide que procuremos ser mejores todos los días. Nos quiere ver felices y ésta felicidad solo es alcanzable por la obediencia a Su Palabra; nos pide que en honor a la verdad, y sin engaños, profesemos que somos creyentes, y lo demostremos con nuestros hechos.

Propongámonos todos los días, volvernos más obedientes a su Palabra, para que obtengamos la promesa que el apóstol nos hace: "ser felices en lo que hacemos". 

La pregunta, suena obvia después de considerarlo, pero, ¿por qué no somos felices en lo que hacemos? (valga la redundancia...)

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Y qué hacer si mi corazón no tiene paz?

Promesa del Señor para ésta semana:

Lamentaciones 3,17-26."De mí se ha alejado la paz y he olvidado ya lo que es la dicha. Hasta he llegado a pensar que ha muerto mi firme esperanza en el Señor. Recuerdo mi tristeza y soledad, mi amargura y sufrimiento; me pongo a pensar en ello y el ánimo se me viene abajo. Pero una cosa quiero tener presente y poner en ella mi esperanza: El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad! Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío! El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren. Es mejor esperar en silencio a que el Señor nos ayude"

¿Cuál es la situación dolorosa que empaña tu vida? ¿Qué es aquello que te ha quitado el sueño y el deseo de sonreir? El amor que Dios nos tiene es inigualable e infinito! Dios es bueno, todo el tiempo! Dios no ha respondido tu oración: espera en silencio a que El te ayude.

miércoles, 27 de marzo de 2013

DE LA PIEDRA AL CORAZÓN...


TEXTO BÍBLICO. "Pondré mi ley en su corazón y la escribiré en su mente. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo" (Jeremías 31,33)

REFLEXIÓN. Hemos meditado en ésta cuaresma distintos asuntos relativos a las promesas y exigencias que el Señor nos hace, para ser mejores, más santos y por ende, más felices. 

En éste último día de cuaresma, te propongo como reflexión el asunto de las leyes de Dios. 

En el Antiguo Testamento, y a lo largo de la historia del pueblo de Israel, se constituyen cantidades normales particulares, en relación a todo tipo de prácticas, incluyendo las higiénicas (¡se dice que más de 5000 normas!) Naturalmente, tal cantidad de normas, se convierte en una carga. 

Pero la llegada de Jesús, hace que todo cambie: el enfatiza en una norma y es el amor a Dios y al hermano. 

Aún así, ese parámetro por excelencia que nos muestra Jesús, no deja de ser sencillo. Pasamos esforzándonos por cumplir lo que Jesús nos ha dicho. Inicialmente, contemplamos las enseñanzas del Señor, como en "tablas de piedra": parte de un glorioso pasado de la cristiandad, en la que la historia siempre no es recordada, año tras año, en Semana Santa y en otras épocas...

La buena noticia, es que esas leyes, esos decretos que estaban escritos en las piedras de la historia, hoy se harán Vida y Obras en el corazón. Seremos parte del Pueblo de Dios, regidos por decretos puestos por el Señor en nuestro interior: Él, que es nuestro amado Padre, nos mostrará el camino a seguir. 

TAREA DEL DÍA. Para hoy dibuja un corazón y regálalo a otro invitándolo a estrenar corazón en esta Pascua. 

OREMOS JUNTOS. Dios nuestro, que para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz, concédenos alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén. 

martes, 26 de marzo de 2013

¡DIOS QUIERE TRASPLANTARTE EL CORAZÓN!


TEXTO. "…Pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil" Ezequiel 36,26

REFLEXIÓN. ¿Cuántas cuaresmas, cuántas Pascuas, en fin, cuántas semanas santas hemos vivido? ¿Cuántos propósitos de cambio, de vida nueva, nos hemos formulado?

Cuando nos preguntamos lo anterior, no deja de quedarnos un sinsabor. ¿Por qué los seres humanos, nunca estamos satisfechos con nuestros alcances, aún en el terreno espiritual?

A veces, el problema es de enfoque. Hacemos cantidad de esfuerzos por cambiar, buscando suprimir aquel hábito, aquella actitud... sin embargo, como Jesús nos lo ha dicho en Su Palabra, el problema viene "del corazón". 

La fuente de todas las enfermedades espirituales, es el corazón. Es el asiento de los sentimientos positivos y negativos, es el origen de todas las actitudes. 

Hoy el Señor, nos promete un "trasplante de corazón": nos cambiará nuestro propio corazón y pondrá un corazón nuevo. Eso solo será posible, con la Fuerza de Su Espíritu. 

Por tanto, lo primero que debemos pedirle al Señor, en ésta y en las demás cuaresmas y Semanas Santas venideras, es que transforme cada vez más nuestro corazón: así lo ha prometido y así lo hará el Señor!

TAREA DEL DÍA. Para hoy te proponemos que como un signo de la nueva vida que vas a comenzar con Cristo, te consigas algún detalle o símbolo para estrenar. 

OREMOS JUNTOS. Dios Todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.